Seamos humanos

Seamos Humanos

“La vida del hombre es interesante principalmente si ha fracasado. Eso indica que trató de superarse.”



Georges Benjamin Clemenceau

Las emociones son parte de nosotros. Existen desde que existimos, se han ido refinando junto con nuestra propia psique, las hay muy primitivas, primordiales, como el miedo (en mi opinión la primera, de la que nacen todas las demás), y más superfluas, como la nostalgia. Siempre nos han acompañado y nos han permitido avanzar como especie, sin ellas no estaríamos como estamos, entonces… ¿por qué esa manía tan de moda de ensalzar unas y defenestrar y reprimir otras? Seamos Humanos.

Hoy se nos intenta meter con calzador, desde cualquier medio de comunicación, con libros de autoayuda, psicología barata, youtubers (o coaches de vida, como les gusta llamarse), que hay que ser positivo, feliz, que no hay que sentir miedo, odio, culpabilidad… ¿Es que quieren que demos el paso final hacia convertirnos en autómatas de carne y hueso? ¿Es acaso el odio inhumano? ¿El miedo nos perjudica? Si somos culpables de algo, ¿debemos hacer como si nada y que otros arreglen el desaguisado?

No. Por más que queramos hacernos ver a nosotros mismos que somos seres de luz, lo cierto es que el odio es tan humano como el amor, de hecho, yo considero que son gemelos, dos caras de la misma moneda. Vamos a hacer una prueba, pensad la persona de la que estáis enamorados (si no lo estáis pensad en alguna vez que hayáis estado enamorados, y si nunca lo habéis estado simplemente dejad de leer y ¡salid a enamoraros!, aunque sea superficialmente, es muy sencillo). ¿Verdad que sentís poder? La primera vez que os disteis cuenta de lo que sentíais por esa persona, ¿no sentisteis un buen subidón de energía? Y cuando supisteis que esa persona sentía lo mismo, ¿no sentisteis pura euforia? Habríais sido capaz de parar un meteorito con vuestras propias manos, enviarlo de vuelta al espacio y encima poner una pose victoriosa como si nada tras ello.

Es bueno, ¿verdad? Acabaríais de salvar el mundo y todo gracias al amor. El amor es la fuerza que mueve el mundo, suelen decir en Hollywood…

Ahora pensad en esa persona que os hundió. En cualquiera que os hiciese tanto daño como para sentir verdadero odio. O puede que no sea una persona, si no un grupo de ellas, mayor o menor, o un suceso, o una idea, da lo mismo. Cuando odiáis, cuando de verdad sois una antorcha humana, ¿qué sentís? ¿Un chute de energía tan grande cómo el que sentíais amando? ¡Bingo!. Ese mismo meteorito de antes golpeará la Tierra igual, destruirá a todo el mundo, a aquellos que amáis y a vosotros mismos; no quedará nada, ni el recuerdo. Odiáis esa idea, al meteorito que causará eso, con todo el alma. Lo pararéis con toda esa energía, y lo pulverizaréis a puñetazos, patadas, rodillazos, cabezazos, mordiscos… Habéis salvado el mundo de nuevo, y esta vez el odio ha sido el causante.

¿Las emociones están ahí, ninguna es positiva o negativa, nuestras ideas sí. Es humano amar, es humano odiar, es humano temer. El miedo ha conseguido que hayamos sobrevivido hasta ahora. Todo eso no es negativo, el mal viene cuando reprimimos esas emociones, sean cuales sean, cuando intentamos manipularlas de la manera equivocada.

«Te amo tanto que te mato porque no sé vivir sin ti y temo que me abandones«. Una persona me hizo daño, generó odio en mí y en lugar de expresarlo y dejárselo a ella, me lo llevé conmigo, y se lo escupí en la cara a otra persona que no me había hecho nada, o incluso había sido buena conmigo. Tengo miedo, pero he de esconderlo porque si no me llaman cobarde y me da miedo que me llamen cobarde, así que saltaré por ese acantilado hacia el mar, aunque no tenga ni idea de cómo, aunque no sea un especialista como el que ha saltado antes… Y decoraré las rocas de abajo con trozos de mi cabeza y mi sangre.

Hay que dejar que nuestras emociones fluyan y no sentirnos avergonzados por ello. No todos los días estamos de tan buen humor. A veces ocurren cosas y nos desanimamos, no es ninguna vergüenza ni ningún mal. No pasa nada por estar distante, no pasa nada por sentir miedo, ni por reconocer que odiamos. Así como tampoco pasa nada si amamos, reímos, nos relajamos…

Todo forma parte de nosotros, eso es ser humano. Si sientes curiosidad, pregunta. Si crees que alguien ha obrado mal, hazlo saber en lugar de guardarte el malestar y soltarlo cuando no debes. Piensas que alguien es maravilloso, o que tiene tal o cual rasgo que consideras positivo, dilo. Sé empático. Nunca sabes el impacto que puedes llegar a tener en otra persona con un simple “Hola, ¿estás bien?”.

Somos seres sociales, por mucho que en la actualidad se nos esté aislando individualmente cada vez más. Y todo tiene que ver con las emociones. Sentimos miedo porque alguien nos hizo daño y no queremos que vuelva a ocurrir, entonces pasamos de intentar animar, o de dejarnos animar, sólo por miedo a que se pudiera dar la misma situación. Cuanto más avanzamos como especie más descuidamos nuestra esencia.

No encorsetemos ni extirpemos las emociones que nos hacen lo que somos, aprendamos a vivir con ellas, a fluir, a controlarlas y expresarlas de la manera adecuada. Las emociones son nuestro rebaño particular, la mente es el pastor. Sin ovejas el pastor muere de hambre, pero sin pastor las ovejas se pierden en el monte y son devoradas por los lobos.


La clave es el equilibrio, y para eso necesitamos todo nuestro abanico emocional y una mente abierta que no discrimine a ninguna de ellas.

Post escrito por nuestro amigo y colaborador Pablo, del El Atico Ilusorio. Te invitamos a conocer y disfrutar de sus interesantes relatos que te harán soñar y conocer nuevas visiones de la vida y mucho más…