Tu enemigo público nº 1 … y nº 2.

Tu enemigo público nº 1 … y nº 2.

“Estar en la cuerda es vivir, todo lo demás es aguardar”


Hay un axioma que han practicado todas las personas que han llegado a conseguir algo valioso. Todo empezó en algún momento. Las vidas de los grandes inventores, de los artistas más reconocidos, de los emprendedores que han cambiado las maneras de hacer las cosas en medio mundo, tienen un punto en común: un día empezaron.

Todo lo grandioso fue un día pequeño, el árbol más grande surgió de una diminuta semilla. Y como dijo Aristóteles: el principio es más de la mitad del todo. Muchísima gente tiene buenas ideas a diario. Lo que diferencia a las grandes realidades de las grandes ideas es, principalmente, la capacidad de empezar…y persistir. Lo verdaderamente importante no son los resultados, los éxitos o fracasos, lo verdaderamente importante es:

TOMAR ACCIÓN

Y de cada acción que tomemos, revisar los resultados, desde una postura de observación y reflexión, fría, sin emociones. Sacar nuestras propias conclusiones y tomar de nuevo acción.

Para ejecutar bien este plan es necesario implantar ciertas creencias en nuestro cerebro y arraigarlas fuertemente en nuestro inconsciente. Una creencia fundamental es que:

El Fracaso es sólo un resultado temporal

El fracaso, como el dolor, son mensajeros que siempre traen información valiosa. Y esa información nos llega a todos. Lo que nos diferencia es el uso que le damos. Podemos aprovechar esos datos para mejorar nuestro desempeño en el futuro o simplemente ignorarlos, pero aunque la ignores, la lluvia siempre te va a mojar.

Estamos de acuerdo en esto, pero, ¿por qué cuesta tanto a veces ponerse manos a la obra?

Existen dos factores principales que nos limitan, que nos frenan, que evitan que hagamos cosas y que obtengamos resultados y, por lo tanto, que sigamos adelante con nuestro proceso de mejora y crecimiento. El primero de ellos es:

TU ENEMIGO PÚBLICO Nº 1: EL MIEDO

El miedo tiene muchos disfraces, se puede presentar como inseguridad, como vergüenza o de otras formas, pero podemos identificarlo en todas sus formas siempre por un elemento común: la paralización.

El miedo nos bloquea, impide que tomemos decisiones, que hagamos cosas. Nuestro cerebro es un maestro de las excusas, siempre encuentra argumentos para la inacción:

  • – Es que aún no estoy preparado.
  • – Es que hoy hace muy mal tiempo.
  • – Es que eso siempre se me ha dado mal.

Uno de los autores que trató este tema de una manera seria y profunda a la vez que divulgativa fue el gran psicólogo Albert Ellis, y en su Terapia Racional Emotiva Conductual podemos encontrar formas efectivas de luchar contra estas creencias paralizantes.

En el núcleo de su teoría, Ellis afirma que las personas poseen creencias fundamentales que son en su mayoría irracionales y que les afectan negativamente en su conducta y calidad de vida. Sin embargo, estas creencias se pueden sustituir por otras más racionales y constructivas, es decir, más positivas para la calidad de vida personal.

Aplicado al tema de la gestión del miedo. El miedo en sí no existe, sólo existen las consecuencias potencialmente atemorizantes de nuestras acciones. Y estas consecuencias nos causan pavor debido a las creencias que tenemos sobre ellas. Por ejemplo:

«Tengo miedo a hablar en público»

Realmente no existe el miedo a hablar en público, lo único que existe es el miedo a hacerlo mal y la creencia de quedar en ridículo delante de otras personas (consecuencia) al dar una conferencia (acción). Veamos dos escenarios con dos creencias fundamentales opuestas:

. Tengo la creencia irracional de que no hacer una exposición perfecta sería un fracaso total y los asistentes pensarán que soy un inepto.

            Pero ¿qué pasaría si sustituyéramos esa creencia por la siguiente?

. Creo que si no sale perfecta la exposición no pasa nada. Los asistentes sólo pensarán que tengo poca experiencia en esto de hablar en público, lo entenderán y valorarán mi esfuerzo por intentar transmitirles mis conocimientos sobre el tema expuesto. Además, ganaré experiencia y la próxima ponencia lo haré muchísimo mejor.

¿Con cual de los dos escenarios anteriores crees que tendremos más ganas de tomar acción y efectuar la charla?

Una de las pistas para detectar pensamientos nocivos o autodestructivos es que tienden a paralizarnos. Es importante tener una buena actitud y querer dar lo mejor de nosotros mismos y hacer las cosas bien, pero:

Lo importante no es hacer las cosas bien, lo realmente importante es hacerlas.

Y con la propia gestión del miedo también hay que tomar acción. No debemos dejar que nos pueda. Debemos analizar las creencias que hay detrás de esos miedos y trabajar en cambiarlas por otras más sanas y positivas. Con esas nuevas creencias el miedo irá disminuyendo hasta desaparecer.

¿Y cuál es el segundo enemigo?

Un buen amigo del miedo:

TU ENEMIGO PÚBLICO Nº 2: LA PEREZA

Hemos dicho que una característica común de los pensamientos negativos es que tiende a paralizarnos, evitan que hagamos cosas. Pues esta es la definición exacta de pereza.

La pereza en sí tampoco existe. Existen:

  1. La falta de motivación.
  2. Los malos hábitos.
  3. La creencia irracional de que hacer algo no va a servir de nada.

Y es en estos factores desencadenantes de la pereza donde sí podemos trabajar y modificarlos por otros que desencadenen la acción, con herramientas como la del psicólogo Albert Ellis antes citada.

Dicen que el cansancio es una creación de la mente, es algo relativo. Cuando me preguntan si estoy cansado siempre contesto: ¿para qué?

Para una actividad que nos motiva, que disfrutamos y que hacemos de manera habitual siempre hay ganas. Por otra parte, sacar la basura no es que nos parezca apasionante, y claro, nos da pereza.

Observa tu conducta, averigua qué creencias hay detrás y analízalas racionalmente. Descubrirás que quizá no te sean útiles y que ya ha llegado el momento de sustituirlas por otras más beneficiosas. Y no olvides que tú eres más fuerte que estos dos enemigos que son el miedo y la pereza, porque ahora ya te son conocidos, ahora son tus enemigos públicos.