En busca de la felicidad…financiera

en busca de la felicidad

«Si el dinero es tu esperanza para la independencia, nunca la tendrás. Lo única seguridad real que un hombre tendrá en este mundo es una reserva de conocimiento, experiencia y habilidad».

– Henry Ford.


No, el dinero no da la felicidad. Casos que lo demuestren los hay a patadas. Las mismas patadas o más hay de casos que demuestran que la pobreza tampoco.

¿Cuál es, entonces, la relación entre el dinero y la felicidad?

El dinero y la felicidad son destinos distintos pero a los que se puede llegar por caminos iguales, o al menos parecidos.

El dinero y la felicidad comparten el camino de la actitud. No se llega a estos destinos con una actitud equivocada. Para ser rico se necesita lo mismo que para ser feliz: quererlo con todas tus fuerzas y demostrarlo con tu actitud, o lo que es lo mismo, con tu conducta.

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche tiene un aforismo que dice:

“Hay que saber lo que se quiere y que se quiere”.

No basta con saber “qué” se quiere, sino que hay que saberlo de verdad, sentirlo en el interior, en las entrañas. Vivir el impulso, la sensación incontrolable de conseguirlo.

El dinero no te va a cambiar, no va a mejorar nada en ti. Cambiar tu conducta y hacer lo que tienes que hacer para conseguirlo honradamente, sí.

El dinero es una suerte de potenciador natural, como el ginseng, te ayudará a mejorar tus marcas, pero no hará de ti el próximo Usain Bolt. Si siendo pobre eras tonto, tener dinero no te hará listo, sólo te hará un tonto millonario.

Como dijo uno de ellos muy conocido, el rey de los narcos, Pablo Escobar:

”Yo no soy rico, soy un pobre con dinero”.

Cuando quieres pintar las paredes del comedor no te sientas en una silla todo el día mirando la pared y pensando:”quiero una pared azul, me encantaría tenerla, qué bonita se vería, cómo lo deseo”.

No, no lo haces, podrías pasarte un siglo y la pared seguiría blanca y tú cada vez más viejo.

Lo que va a convertir a la pared blanca en una pared azul es tu actitud. Y tu actitud dice: “sé lo que haré, iré y compraré un cubo de pintura azul y un rodillo”. Y tu actitud manda a tu conducta, que es la sirvienta fiel que nunca desobedece, a comprar la pintura.

El dinero no da la felicidad

Es en el instante en el que la actitud da la orden cuando el objetivo ya está conseguido. Lo demás es sólo tiempo y trabajo…