Alcanzar tus objetivos… ¿Suerte?

Objetivos y metas

“La buena suerte no es casual, es producto del trabajo; así la sonrisa de la fortuna tiene que ganarse a pulso.”

Emily Dickinson

El mundo está cada día más orientado a plantearnos metas, ser proactivos y movernos para conseguir lo que queremos. Esto supone que si no nos planteamos objetivos, no haremos ningún esfuerzo, por lo que no nos moveremos, no llegaremos donde queremos ir  y terminaremos deprimidos, o lo que es peor, fracasados.

El poder tener un propósito en nuestra vida no es fácil ya que usualmente vivimos encerrados en un sinfín de pautas que cumplir, obligaciones y trámites que no elegimos realmente sino que nos son impuestas por el simple hecho de vivir en una sociedad con otras personas. ¿Has pensado, alguna vez, que si el tiempo que consumes en realizar esas pautas y obligaciones lo dedicases a conseguir tu objetivo, podrías dejar atrás dolores, traumas o situaciones complejas? Piénsalo bien…

Marcarte objetivos hace mantener la mente ocupada, tener ilusiones por conseguir tus sueños, desarrollar tu imaginación y, lo mejor, alejarte cada día más de la depresión y la ansiedad.

Muchas personas piensan que cuando un amigo, familiar o compañero logra el éxito, eso es suerte. Lo que llamamos suerte es un conjunto de situaciones y condiciones necesarias para lograr el éxito, pero éste hay que buscarlo, llamarlo a la puerta, que cuando ésta se abra te encuentre allí, predispuesto, con las zapatillas de deporte calzadas para participar en la carrera, porque si de verdad lo deseas alcanzar tendrás que hacer todo lo posible para conseguir  tu meta u objetivo.

Muy pocas personas consiguen sus metas por suerte (yo no conozco ninguna), detrás hay muchos pequeños objetivos que se han ido alcanzando con tiempo y dedicación, siendo positivo y creyéndote que los conseguirás.

Que dependa exclusivamente de ti  hace que muchas veces nos frustremos  porque estamos intentando una y otra vez conseguir algo que no depende solo de nosotros: “quiero que mis compañeros de trabajo se lleven bien”.

Alguien me dijo  algo muy importante, “para convertir un deseo en un objetivo basta con ponerle una fecha”, un plazo para realizarlo.

Y efectivamente es así, un objetivo sin un plazo para realizarlo se quedará en un simple sueño que nunca se cumplirá. “Me gustaría comprarme ese coche” “Quiero sacarme el carnet de conducir” “Algún día cambiaré de trabajo”… Solo son deseos que están muy lejos de cumplirse.

Tómate un momento e imagínate cómo serían las cosas si consiguieras tus objetivos. Piensa que, cuanto más claro y concretado tengas tu objetivo, más fácil será imaginarlo y a su vez más sencillos serán los pasos para lograrlo. ¿Qué necesitas para conseguirlo? ¿Qué te impide conseguirlo ahora? Piensa qué recursos son los que tienes que adquirir para que esa meta sea posible. Piensa también en los que ya tienes.

Bien; pues ahora te invito a que sigas los pasos necesarios para que tu deseo se convierta en objetivo:

  • Sé disciplinado: La disciplina será elemental para la concreción de tus metas, ya que te ayudará a acercarte paulatinamente a tus objetivos específicos. Registra tus logros y prémiate por ellos.
  • Márcale fecha a tus metas: Esto te ayudará a proyectar tu camino, identificar qué quieres lograr y cómo puedes hacerlo para lograrlo. Primero plantea objetivos generales de éxito y luego fija otros específicos, con resultados tangibles y pequeños plazos que te permitan elaborar un plan de acción y alcanzar tus objetivos sin morir en el intento.
  • Mantén una actitud mental positiva: No dejes que te embargue la frustración o la inseguridad. Un espíritu positivo puede ayudarte a sobrellevar los distintos problemas que se interpongan en tu camino y a hallar las mejores soluciones. Una actitud pesimista y negativa, en cambio, no te motiva a solucionar problemas sino a victimizarte y trasladar culpas.
  • Mantente con entusiasmo: Aunque haya días en los que tus objetivos parezcan inalcanzables, el entusiasmo te mantendrá en el carril correcto. También inspirará a los que te rodean y les brindará el empujón necesario para lograr sus propios deseos de éxito.
  • No pierdas de vista tus objetivos: Las obligaciones del día a día pueden distraerte y hacer que pierdas de vista tus objetivos. Concéntrate en lo que quieres lograr y mantenlo siempre en mente.
  • Cuida tu salud: El bienestar físico y emocional te dará la fuerza necesaria para seguir tu plan de acción. A pesar de proyectarte hacia el futuro, asegúrate de vivir en el presente y disfrutar las felicidades cotidianas.
  • Aprovecha el día: No esperes a que las cosas sucedan ni a que se den las condiciones más favorables, se alineen los planetas o a que la inspiración te ilumine, sé el arquitecto de tu propia vida y da pasos constantes hacia tu meta.

Sinceramente, ¿no te gustaría un día pararte en el camino, echar por un momento la mirada atrás y sentirte orgulloso de lo que has alcanzado? ¿No te apetece tener esa sensación? Pues para lograrla, debes estar siempre colocado en la línea de salida, dispuesto a arriesgarte y a caerte incluso, pero con tu mirada fija en la línea de meta. Cada caída o fracaso es un paso más cercano a tu felicidad.