Tu Estrés y Tú

Tu Estrés y Tú

“No existen hechos. Sólo interpretaciones”

– Friedrich Nietzsche

Del estrés en las sociedades consideradas avanzadas se habla mucho. Y se habla porque es un tema íntimamente relacionado con el estilo de vida occidental actual. La gente visita al psicólogo por problemas de estrés, se comercializan medicamentos para mitigar los efectos del estrés, proliferan las técnicas de afrontamiento del estrés, las soluciones naturales, los métodos de relajación.

Gran parte del negocio alrededor del estrés, como la mayoría de los negocios lucrativos, gira en torno a soluciones para mitigar los efectos del estrés, similarmente a como ocurre con las cuestiones de salud en general. Esta atención preferente a la erradicación de los síntomas y no de las causas originales es una característica esencial de nuestro actual modelo de pensamiento occidental.

Lo fácil y lo rápido es lo que vende, y eso es lo que nos venden. Pero la naturaleza tiene sus propias leyes, que no entienden de marketing ni de compras por impulso.

¿Qué es el estrés?

El estrés es una respuesta a un estímulo externo basada en nuestras propias creencias al respecto.

El estrés, como el miedo, no existen de una manera absoluta y general. Lo que a una persona le ocasiona un estrés paralizante o un miedo atroz, para otra puede significar una saludable motivación e incluso una causa de profunda satisfacción. Por tanto:

El estrés es algo relativo

Y esto es una gran noticia, puesto que todo lo que es relativo y depende de algo se puede mejorar. Trabajando en los factores que producen el estrés podremos suavizar sus efectos, e incluso en último término, transformarlo en algo desafiante pero positivo.

Entonces: ¿el estrés no es siempre malo?

El estrés entendido como una sensación de inseguridad, de nervios, de tensión y de bloqueo sí es malo. Pero hay otro tipo de estrés que puede ser positivo: esa sensación de sana inquietud por avanzar y progresar que nos impide caer en la pereza.

ESTRÉS Y ESTRESORES

Ya lo escribió hace más de un siglo el poeta español Ramón de Campoamor:

Y es que en el mundo traidor nada hay verdad ni mentira:   
«todo es según el color
del cristal con que se mira
»

             Un estresor es la causa desencadenante de una respuesta que genera estrés.

            El estresor propiamente dicho, no genera estrés automáticamente, sino sólo al entrar en contacto con nuestras creencias limitantes con respecto a él.

           Por ejemplo, un examen puede considerarse un estresor común, pero la respuesta que desencadena no siempre en un cien por cien de los casos necesariamente negativa. Veamos los pensamientos en la noche anterior al examen de dos personas, María y Juan, que se van a presentar a la misma prueba:

        -María: “Estoy nerviosísima, este examen seguro que se pasarán con las preguntas y van a ponerlo muy complicado, creo que no he estudiado lo suficiente y a mitad del examen me quedaré en blanco”.

       -Juan: “Qué ganas de hacer el examen y terminar ya. Seguro que voy a sacar muy buena nota, he estudiado mucho y va a salir genial”.

Supongamos que tanto María como Juan han pasado el mismo número de horas estudiando. Sin embargo una tiene la creencia de que no ha estudiado bastante mientras que el otro cree que sí. María piensa que va a suspender y Juan cree que sacará buena nota. Mientras María se siente nerviosa y estresada, Juan se siente inquieto pero optimista por realizar el examen. Probablemente el estado emocional de cada uno influya en el resultado de su examen.

Sin embargo, independientemente de la nota que saque cada uno, lo que aquí nos ocupa es diferenciar entre la respuesta de cada uno al estresor (el examen). Negativa en el caso de María y positiva en el caso de Juan. El examen es exactamente el mismo para los dos, han estudiado las mismas horas, es decir, el estresor es idéntico para ambos. Sin embargo la respuesta no es la misma. Por tanto:

La diferencia no está en el estresor sino en las creencias de cada uno con respecto al estresor.

Una vez más los hechos nos demuestran que el cambio importante, el cambio que va a tener un efecto enorme en los resultados, no radica en algo externo a nosotros, sino que se encuentra dentro de nosotros y, por lo tanto, en última instancia depende de nosotros. Trabajar, de una manera responsable y persistente, en detectar y modificar nuestras creencias limitantes y negativas, es la palanca para desmontar el escenario de nuestras peores pesadillas.

Quizá después de esta pequeña reflexión podamos retomar sinceramente nuestra relación sentimental con el estrés de una manera más flexible, humilde y cordial, y con esta nueva perspectiva de las cosas mirar con honestidad a los ojos de nuestro estresor y decirle:

“No eres tú…soy yo”