El Paso Más Importante. La Meta y el Sistema

El Paso Más Importante. La Meta y el Sistema

“Puede más la constancia de una gota que el arrebato de una ola”

                                                                                                    -Proverbio

            Todo el mundo tiene sus objetivos, aquello que le gustaría conseguir. A veces son explícitos, detallados y por escrito. Otras veces son sólo deseos abstractos y vagos. Pero en cualquier caso siempre queremos algo. Puede tratarse de algo material, algo espiritual, una cosa, un estado o quizá alcanzar un cierto nivel de desarrollo.

            La principal diferencia a la hora de obtener resultados es el enfoque que le damos a todo eso que queremos.

            Un deseo es algo poco definido, algo que nos gustaría pero a lo que probablemente no vamos a dedicar ni el tiempo ni el esfuerzo necesario para conseguirlo.

            Por otra parte, un objetivo debe ser algo concreto, medible, alcanzable y para lo que debemos tener una planificación previa. En síntesis:

  • Un deseo es algo que nos gustaría conseguir.
  • Un objetivo es algo que nos comprometemos a conseguir.

Como decimos, para conseguir un objetivo, una vez definido claramente, son necesarios dos factores:

  1. Un Plan
  2. El Compromiso de seguirlo

Una vez tenemos preparado el plan y nos hemos mentalizado para seguirlo y conseguir el objetivo viene la puesta en práctica, el día a día del asunto. La parte más difícil.

Un objetivo importante necesita -ojalá fuera de otra manera, pero no- cierto tiempo para conseguirlo. Es en este periodo de tiempo donde de algún modo empiezan a aparecer las contrariedades, los pequeños inconvenientes, y todo aquello que hace decaer nuestra motivación inicial, haciendo que lleguen los momentos duros en los que el objetivo se ve y se siente demasiado lejano, las fuerzas no acompañan y decidimos abandonar.

¿Será que entonces la estrategia de establecer un objetivo, planificar las acciones y ponerlas en práctica no funciona?

LA META

           Estás en el valle, y miras hacia tu objetivo, allá arriba, en la cima de la montaña. Parece inalcanzable, sólo pensar en el esfuerzo necesario hace que nuestra energía se arrastre por el suelo.

            El problema aquí no es el objetivo, es nuestra perspectiva. Estamos fijándonos directamente en la meta final y para llegar hasta allí pensamos que necesitamos un esfuerzo hercúleo que ahora mismo nos parece abrumador.

            La meta ya está definida, la tenemos clara y diáfana, llegar a la cima. Muy bien, esta parte ya está hecha, la vamos a guardar en la caja fuerte de la memoria, grabada a fuego. Para nosotros es muy importante, así que no se nos va a olvidar.

            Ahora vamos a cambiar nuestro enfoque, vamos a cambiar el punto hacia el que vamos a dirigir nuestra atención. Ahora nuestro foco va a estar en:

EL SISTEMA

El sistema es el conjunto de acciones que vamos a realizar de manera habitual y consistente y que finalmente nos va a llevar a la meta.

   ¿Por qué este cambio de enfoque? Estas son las ventajas:

       1. CONFIANZA.

         Al establecer pequeños objetivos a muy corto plazo y conseguirlos, nuestra confianza aumenta, vamos consiguiendo cosas, y con ese feedback casi inmediato obtenemos esa sensación de trabajo bien hecho, de satisfacción personal y de que de alguna manera vamos avanzando hacia la meta final. Alcanzar un objetivo intermedio puede suponer un 10% del objetivo final. Sin embargo, siempre nos motivará más decirnos a nosotros mismos que hoy hemos conseguido el 100% de este pequeño objetivo que el 10% del objetivo final

2. SENSACION DE CONTROL.

          Los pequeños objetivos diarios incrementan nuestra sensación de control, lo que mantiene nuestra motivación. Vamos dando progresivamente más crédito al pensamiento de que el que tiene el poder para conseguir esto somos nosotros, nos damos cuenta de que esto se mueve. Los resultados inmediatos nos hacen ser conscientes de que avanzamos de manera firme y segura.

             No podemos controlar directamente el hecho de perder 10 kilos de peso en los próximos 4 meses, pero sí puedo controlar directamente lo que voy a preparar ahora mismo para comer.

       3. RESULTADOS A LARGO PLAZO.

           Conseguir una meta importante nos puede dar una nueva motivación para conseguir otra nueva meta posterior, pero eventualmente nos encontraremos con la misma situación. Necesitaremos objetivos a corto plazo para mantener la confianza y la sensación de control. Por tanto, lo realmente importante para conseguir resultados extraordinarios a largo plazo son las acciones diarias que conforman nuestros hábitos, más allá de las grandes metas que nos vayamos poniendo por el camino.

              Lo importante no es conseguir una meta grandiosa, lo importante es convertirte en el tipo de persona capaz de conseguirla.

En conclusión, podemos decir que el establecimiento de grandes metas a medio y largo plazo es básico, necesario e importante, son como el faro que nos orienta para mantener el rumbo.

Pero una vez establecidas esas metas, debemos poner nuestra atención en esas pequeñas acciones diarias y concretas, que realizadas de manera sistemática, harán de nuestro desarrollo personal un proceso más agradable, enriquecedor y sobre todo efectivo. El paso más importante siempre es el próximo.