La importancia del tacto

5 principales beneficios del contacto físico

“Dice la tradición que cada vez que abrazamos de verdad a alguien, ganamos un día de vida.”

Paulo Coelho


La piel no es sólo un órgano que nos envuelve, nos protege, nos termoregula y nos ayuda a eliminar toxinas. También nos transmite sentimientos, apoyo y consuelo, sin decir ni una palabra.

Entre el contacto fisico y la salud hay una gran relación, de eso no hay duda. El sentido del tacto es probablemente el primero que se desarrolla durante la vida intrauterina, ya que el feto reacciona desplazándose cuando se le roza. Por ello, la estimulación táctil empieza desde el mismo momento del nacimiento e incluso antes. Para desarrollarse física y emocionalmente, el bebé necesita el cálido contacto con el cuerpo materno. Las yemas de los dedos, las palmas de las manos, la boca y las plantas de los pies son zonas especialmente sensibles. Son muchos los estudios que hablan de los beneficios del contacto y de los resultados negativos cuando éste falta.

“Abrazar es saludable: favorece el sistema inmunitario, te mantiene sano, cura la depresión, reduce el estrés, induce el sueño, vigoriza, rejuvenece, no tiene efectos colaterales indeseables… en una palabra, es una droga milagrosa.”

Jack Canfield

Si has viajado mucho habrás comprobado que en diferentes países se nota la mayor cercanía o distancia en el trato entre las personas de su población. Hay ciudades donde no entran en su cultura los abrazos, los besos, los apretones de manos e incluso los masajes, y te das cuenta que son personas frías y poco sociables. En cambio, en países más cercanos donde el darse dos o tres besos al saludarse o un buen abrazo entre amigos es de los más normal, las personas se ven más felices y con más energía positiva.

Algunos estudios indican que se puede vivir sin olfato, sin vista, sin gusto… pero imposible vivir sin tacto. Necesitamos de abrazos, besos y caricias para sentirnos bien y tener un desarrollo fisico y psicológico adecuado.

El contacto físico ayuda a disminuir el estrés (reduce el nivel de la hormona cortisol) y la ansiedad (el ritmo cardíaco se ralentiza); produce serotonina (estabilizador del humor), oxitocina (hormona del apego) y endorfinas (la llamada hormona de la felicidad).

En 1945, el médico austríaco René Spitz estudió un orfanato que le ofrecía cuidados adicionales a los niños para asegurarse de que no contrajeran enfermedades. Los niños recibían alimentación y atención médica de primera calidad, pero con el fin de reducir su contacto con microbios, prácticamente no los tocaban. El enfoque fue un desastre. El 37 por ciento de los bebés murieron antes de los 2 años. La prueba de la importancia del tacto está reflejada en este caso, crítica tanto para los adultos como para los niños desde que nacen. A un bebé, cuando llora o se encuentra mal, basta con cogerle en brazos o acariciarle para que se calme y se relaje.

Por tanto, el tacto es la mejor medicina para el cuerpo y la mente, para niños, adultos y mayores. Así, las personas que viven rodeadas de afecto y contacto físico, caminan por la vida con mejor estado de ánimo y son más felices que quienes no mantienen contacto físico alguno. En la sociedad actual, con referencia a sociedades más antiguas, nos hemos hecho más civilizados, pero también más individualistas y despegados, olvidándonos de cuidar nuestras emociones. Parece que compartir afecto es algo sólo reservado para las personas más cercanas o la familia. Esto no es para nada cierto. Más bien al contrario, cualquiera puede necesitar ese afecto, tanto en un momento delicado de su vida como en un día cualquiera sin necesidad de un motivo concreto, y una persona que quizá no espere pueda estar ahí para darle ese apoyo que necesita.

A continuación mostramos los 5 principales beneficios del contacto físico:

  1. Mejora de la autoestima y el estado emocional.
    Toda persona que siente el contacto físico de otro ser humano automáticamente se siente más querido, más cuidado. Su estado emocional se energetiza, se vuelve más seguro y confiado. Es una sensación fisiológica automática, vinculada con el sistema cerebral.
  2. Potencia el sistema inmunológico.
    La sensación de cobijo y de seguridad que promueve el tacto hace disminuir los niveles de estrés y por tanto, la liberación de hormonas nocivas en el corriente sanguíneo, lo que automáticamente promueve nuestra resistencia a la enfermedad.
  3. Rebaja los niveles de ansiedad y promueve la relajación.
    Este punto está íntimamente relacionado con el anterior. La sensación de conexión que promueve el contacto físico aumenta la seguridad en uno mismo, lo que conlleva un estado de menor ansiedad, o lo que es lo mismo, de una relajación más profunda.
  4. Genera relaciones humanas más profundas y sinceras.
    La comunicación humana, según estudios ampliamente difundidos, se basa, en un porcentaje mayor al 50%, en la conducta no verbal. Es decir, la confianza o desconfianza que nos transmite una persona viene dada por su lenguaje gestual en mucha mayor medida que por las palabras que pueda pronunciar. Y el contacto físico es algo así como la fase más avanzada del lenguaje corporal.
  5. Mayor consciencia del propio cuerpo.
    Al ser tocados incrementamos la consciencia de nuestro ser físico, experimentamos nuevas sensaciones, más agradables o más incómodas, pero todo esto nos ayuda a descubrir nuestros prejuicios, puntos de dolor o tensión e incluso localización de sensaciones placenteras. En resumen, nos hace conocernos mejor y comunicarnos más a fondo con nuestro cuerpo.

¿Cómo, a quiénes y cuánto tocamos a los demás? ¿Cómo, quiénes y cuánto nos tocan? ¿Somos conscientes de la importancia del tacto?

Esperamos haber despertado una reflexión en los lectores sobre la extraordinaria importancia que tiene el contacto físico para el equilibrio y el bienestar de las personas. Y para terminar, un pequeño consejo:

Regala abrazos y descubrirás la importancia del tacto.