Estado de Flujo para mejorar resultados

“Los mejores momentos de nuestra vida no son los relajados, pasivos o receptivos… Los mejores momentos ocurren cuando el cuerpo o la mente de una persona fuerzan sus límites en un esfuerzo voluntario para alcanzar algo difícil y valioso”


           

Todos buscamos conseguir altos niveles de energía y entusiasmo, de motivación, que nos lleven a desarrollar las actividades que nos hemos propuesto con la mejor de las actitudes, con unas ganas increíbles de ponernos a ello.

           

De la misma manera, todos sabemos que conseguir esto no resulta a menudo fácil. Cuando se está tan a gusto en la cama, cuesta tanto levantarnos para ponernos ropa deportiva y salir a correr. Cuando estamos viendo una película entretenida, cuesta tanto levantarnos y ponernos a estudiar o a trabajar con el ordenador. Si algo tenemos en común todos los humanos es el conocimiento de esa sensación de pereza.

Una gran herramienta, que ya hemos tratado en otros posts, es la de adoptar hábitos. Otra herramienta de gran valor es la motivación. Esa motivación que siempre buscamos pero que se nos escapa como agua entre las manos.

Muchos estudiosos de la rama de la psicología han tratado el tema de la motivación desde diferentes perspectivas, pero en este artículo vamos a tratar del trabajo y de las conclusiones a las que llegó Mihaly Csikszentmihalyi, que desarrolló gran parte de su trabajo mientras trabajaba en el Departamento de Psicología en la Universidad de Chicago.

El cuerpo de conocimiento principal de su estudio se ha denominado la Teoría del Flujo.

           

Fluir  = estado de concentración o absorción completa en la actividad o situación en la que se encuentra una persona en un momento determinado        

 Este autor ha realizado gran variedad de estudios al respecto y ha obtenido un gran número de definiciones de este estado por parte de los sujetos a los que investigó, gran parte de ellos deportistas de élite, músicos virtuosos y en general personas que destacaban en su ámbito profesional.

Algunos afirmaban estar “en la onda”, otros estar “absolutamente concentrados”. Muchos comentaron la sensación de no ser conscientes del paso del tiempo mientras experimentaban una experiencia óptima, una sensación de felicidad, de profunda alegría, de gran aptitud personal, de disfrute.

Pero todas estas sensaciones estaban relacionadas directa e intrínsecamente con la actividad que estaban realizando en esos mismos instantes. No había ningún pensamiento en sus cabezas fuera de la ejecución de lo que estaban haciendo. De ahí que se le haya llamado “experiencia autotélica”. Del griego “autos”, que significa en sí mismo, y “telos”, que significa fin. Es decir, una experiencia que es un fin en sí misma.

Tras los mencionados abundantes estudios realizados, Csikszentmihalyi se dio cuenta que existían rasgos comunes en lo que relataban todas las personas sobre el estado de flujo, independientemente de su país, edad, idioma o clase social. Puso en común todos los resultados y sistematizó la información, llegando a obtener varias características que aparecían regularmente al experimentar estados de flujo y que se resumen en estas cinco:

  • Metas claramente definidas.

Se ha hablado mucho de lo importante que es tener claros los objetivos. Como dijo Séneca: “cuando no se sabe a dónde se va, ningún viento sopla a favor”

  • Equilibrio entre retos y habilidades.

Los objetivos óptimos son aquellos que demandan poner en práctica todas nuestras habilidades, los que son desafiantes. No valen ni los demasiado fáciles ni los imposibles.

  • Feedback inmediato.

Cuanto más rápido se recibe la información, más rápido podemos adaptar nuestro comportamiento a esa información y seguir avanzando.

  • Acción y consciencia se fusionan, desaparece el ego.

El espacio mental se optimiza. No hay recursos para pensar o prestar atención a quién somos ni a por qué hacemos lo que hacemos, ni ninguna otra causa de distracción o pensamientos que no sean exclusivamente la ejecución de la tarea actual.

  • El sentido del tiempo se distorsiona.

Al darse todos los factores anteriores se produce una percepción distorsionada del tiempo. Dos horas pueden parecer que han pasado en cuestión de pocos minutos. La atención está tan centrada en la tarea que no queda lugar para la percepción temporal.

De las cinco características anteriores, podemos decir que las tres primeras son controlables y las dos últimas son consecuencias de las primeras. Para conseguir ese nivel extra de motivación para conseguir los objetivos, necesitaremos:

  1. METAS MUY CONCRETAS.
  2. OBJETIVOS ALCANZABLES PERO DESAFIANTES.
  3. FEEDBACK RÁPIDO DE RESULTADOS.

Poniendo en práctica estas tres enseñanzas de la “Teoría del Flujo” de Mihaly Csikszentmihalyi mejoraremos nuestra actitud para conseguir objetivos a la vez que aumentaremos nuestra motivación.