El niño que ganó al escondite

saca tu niño interior

“Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquéllo que desea”.

Paulo Coehlo

Cuando somos adultos a veces pensamos como Peter Pan, nos gustaría volver a la infancia y nunca haber crecido.

¿Quieres volver al país de Nunca Jamás?

Si algo tenemos que admirar de los niños es su gran capacidad creativa y su poco sentido del ridículo. Solo tenemos que darles cualquier cosa como una caja de cartón, un palo u otro utensilio inútil para un adulto y ellos los convertirán en divertidos juguetes.

Cuéntales un cuento y enseguida volará su imaginación y sentirán estar dentro de la historia dónde ellos son los protagonistas. Llévales con niños que no se conocen de nada y en solo unos minutos estarán jugando con ellos como si se conociesen de toda la vida. Vergüenza cero.

El niño es un ser en pleno desarrollo y por eso sueña, imagina, crea, pregunta, inventa…

Y te preguntarás ¿por qué estoy contando esto?

Seguro que en algún momento de tu vida te has parado a pensar cuando eras niño, lo que disfrutabas cada momento, cualquier situación tenía su parte positiva, los problemas solo eran jugar y, en edad escolar, estudiar y aprobar.

Apenas empezamos a crecer, nos vamos olvidando poco a poco de la bondad y alegría de la que disfrutábamos en la infancia. Dejamos de hacer preguntas porque “los adultos ya lo saben todo” o perdemos esa parte curiosa. Dejamos de soñar porque “los adultos deben vivir con los pies en la tierra”. Una vez abandonada la infancia crecemos en desconfianza.

Sacar el niño que llevas dentro no significa ser inmaduro, ir dando saltitos por ahí sin que nada nos importe, simplemente significa darte la oportunidad de apreciar la vida desde una perspectiva más abierta y espontánea.

Conocer nuevos lugares y apreciarlos, como en tu infancia cuando tus padres te llevaban a pasear a lugares que encontrabas fascinantes, te hará darte cuenta de que puedes ir innumerables veces a un mismo lugar y encontrar un nuevo atractivo cada vez que lo visitas.

“Reaprendamos a tomarnos la vida como un gran campo de juegos”

Para ello, te traemos 8 formas diferentes para sacar al niño interior que llevas dentro:

  • CREA:
creatividad

Hablando de la creatividad, cualquier actividad relacionada con ella es estimulante y perfecta para estados de ánimo positivos. Está demostrado que las personas con un hobby creativo están menos estresadas mientras lo practican. Los niños colorean, hacen disfraces, manualidades y todo lo que se les ocurra dando rienda suelta a su imaginación, lo importante es la creatividad y volver a disfrutar de esos momentos tan gratificantes, aunque no te aporte ningún beneficio material aunque creamos que no se nos da bien, de niños pensábamos que esos dibujos que hacíamos eran maravillosos (aunque no fuese así).

  • SUEÑA DESPIERTO:

Soñar despierto equivale a ese momento de desconexión, tomarnos un tiempo para nosotros mismos, sin hacer ni pensar en nada, solo dejando que la mente fluya.

No solo nos da un respiro, sino que además es un buen mecanismo para potenciar la creatividad, ya que, a menudo, cuando dejamos vagar las ideas al azar disfrutando de conexiones que nos permiten ver la realidad, los problemas que tenemos entre manos los veremos de una forma distinta.

  • ABRAZA:

A los niños desde que nacen les encanta el contacto físico, los besos, abrazos, caricias… pero por desgracia, según nos hacemos adultos, vamos poniendo más barreras físicas entre nosotros.

Pero abrazarse, darse la mano, demostrar el cariño a nuestros seres queridos mediante el contacto es una fuente de felicidad, solo tienes que recordar esos momentos de tu infancia junto a tu familia, la sensación que tenías cuando te abrazaban, te lanzaban al aire o te hacían cosquillas.

  • NO TENGAS MIEDO A EQUIVOCARTE:

De niño no pensábamos si lo que hacíamos era malo o bueno, si era lo correcto o no, sólo pensábamos en disfrutar y hacer lo que nos gustaba. ¡¡Formaba parte del aprendizaje!!

Por alguna razón, de adultos tendemos a ver los errores como fallos y no como partes del camino, lo que hace que el miedo a equivocarnos a menudo nos paralice y nos distancie de nuestros deseos y metas.

En definitiva, siempre que puedas, deshazte de tus prejuicios, juega, corre, salta, pierde el equilibrio y haz actividades sin ningún fin práctico o económico, verás como recuperas parte de la ilusión y el entusiasmo que seguro que recuerdas como un tesoro de la infancia.

¿No has encontrado aún tu niño interior? Solo ponte frente al espejo, acércate y … ¡Ahí está!

Ese niño que llevas dentro está esperando que le des la mano para salir a que os divirtáis.