El amor verdadero, déjate de cuentos.

Amarse a uno mismo es el principio de una historia de amor eterna”

Oscar Wilde

Ya estamos en Febrero y a pocos días de esa fecha tan especial para las parejas enamoradas, para las no tantos y … para los comercios. Efectivamente, es SAN VALENTIN, es una festividad de origen cristiana que se celebra anualmente el 14 de febrero como conmemoración a las buenas obras realizada por san Valentín de Roma que están relacionadas con el concepto universal del amor y la afectividad.

Nos pasamos la vida buscando a nuestro príncipe azul o a nuestra princesa de cuento, a nuestra media naranja, la pareja para toda la vida, pero son sólo cuentos: “una historia de ficción con un reducido número de personajes, una intriga poco desarrollada y un clímax y desenlace final rápidos”. Ese es el único cuento de amor que nos contaban, y alguna parte de realidad tiene, pero hay una parte muy importante que no aparecía en esos relatos. El verdadero amor empieza en uno mismo.

Seguro que alguien, en algún momento te comentó: “deberías quererte más” y, de entrada, piensas que no es cierto… ¿cómo no me voy a querer? ¡Qué tontería!

Pero párate a pensar, puede ser, en parte, que no te quieras tanto como pensabas. Valoramos muy poco nuestra fortaleza y lo que podemos llegar a conseguir e infravaloramos el poder que tenemos.

Parece que se da por sentado que el amor hay que salir a buscarlo, que el amor es algo externo que necesitamos encontrar en un bar, en un local de copas o incluso en internet.
Lo cierto es que, como todo lo realmente importante en la vida, tiene mucho más que ver contigo mismo que con nada externo. Todo empieza por uno mismo y nadie te podrá dar nada que antes tú no tuvieras.

El amor de mi vida soy yo.

El amor romántico, tal y como se entiende en la cultura occidental, es un amor medicinal, un amor necesario para curar, para ser feliz, para estar completo. Buscar todo esto en el amor de pareja demuestra una gran falta de consciencia y de autorresponsabilidad.

No es cierto que “sin ti no soy nada”
No es cierto que
“te necesito”
Tampoco es cierto que
“me puedo morir si no estás junto a mi”

Un amigo, un familiar o cualquier persona, te pueden ayudar, pueden enseñarte, te pueden aportar docenas de cosas positivas, pero sólo hay una persona que genuinamente tiene el poder para marcar la diferencia en tu vida, y la ves en el espejo cada mañana.

Ninguna otra persona puede ser cargada con la responsabilidad del resultado de cómo es o cómo sientes tu propia vida.

Por tanto, el primer paso para encontrar el amor en alguien “de fuera” es conocer, respetar y querer a la persona con la que vas a pasar el resto de tu vida, segundo a segundo, literalmente. .

Nadie se quiere a sí mismo porque se considera mejor que nadie, o con mejores méritos, o con más derechos. Nos queremos para protegernos, para  conocernos mejor, para que nada ni nadie nos manipule, para saber lo que queremos y lo que no.

EL VERDADERO AMOR, SIN CUENTOS: TU AMOR A TI MISMO

Yo me quiero

La casa se empieza por los cimientos. Es absurdo ir a ver muebles a Ikea cuando la casa aún no se ha empezado ni siquiera a construir.

A partir de aquí debemos mejorar. ¿Por dónde podemos empezar?

  • El primer paso es prestarse atención a uno mismo: intentar ver lo más objetivamente posible qué somos, cómo nos sentimos y dónde estamos en el momento presente. Y desde ese punto aceptarnos sinceramente. Cuidado, aquí aceptaciónno es conformismo. En este sentido, aceptación significa descubrir cómo es la situación actual y demostrar un compromiso firme de no deformar la verdadera realidad
  • Valórate: Observa el tipo de pensamientos que tienes habitualmente hacia ti mismo. Posiblemente somos muy duros con nosotros mismos y nos juzgamos duramente.
  • Dedica tiempo a cuidarte: permítete premiarte de vez en cuando por tus grandes o pequeños logros.
  • Deja de compararte con los demás: nadie es mejor ni peor que nadie. Simplemente cada persona es diferente y cada persona tiene un valor en si misma que no es susceptible de comparación.
  • Evita las personas tóxicas: igual que puedes evitar los alimentos poco saludables y los que te sientan mal. Una persona que se quiere a si misma y se respeta no acepta influencias negativas ni para su cuerpo ni para su mente.
  • Déjate querer: es importante prestar atención a esta cuestión, aunque parezca obvia. A veces no creamos las ocasiones para conocer nuevas personas o crear lazos de amistad porque, debido a una baja autoestima, no nos abrimos lo suficiente a los demás.
  • Empieza a cuidarte: más física y mentalmente, poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Traza un pequeño y modesto plan de mejora personal de inicio. Más adelante podrás ser más ambiciosa. Hay que hacer jugar a nuestro favor la teoría del efecto-causa. Una persona que se cuida hace pensar a su propio cerebro que se quiere más a si misma.

Todos los recursos que dediques a las medidas anteriores no son un gasto. Son una inversión. La diferencia es que un gasto no tiene un efecto positivo más allá del efecto instantáneo. En cambio la inversión tiene efectos presentes y futuros. Por que…¿qué hay que sea mejor inversión que la inversión en ti misma?

Cuando nuestros esfuerzos den sus frutos, las ocasiones de conocer personas muy interesantes se van a multiplicar. Además, una persona que se quiere a si misma lo transmite a los demás, les resulta más atractiva. Y detrás de toda la perseverancia en las acciones que demuestran amor a uno mismo hay una entrada en un círculo virtuoso: más me quiero, más me aprecian los demás, más empatía y más apoyo puedo dar y recibir y más me quiero.

Atrévete a quererte y a dedicarte lo que mereces, porque quererte a ti mismo no es en absoluto dejar de amar a los demás. Es reconocerte y hacerte feliz, porque cuando uno empieza a ser feliz, llegan las mejores cosas de esta vida.

No cuidarse y no quererse a uno mismo, nunca, en ninguna situación, es una buena opción. es totalmente cierto, y mucho más aún, cuando a la vuelta de la esquina puede estar esperándote alguien tan interesante como tú.