El 51%

51% Motivacion y metas

“Es imposible exagerar la importancia de una férrea determinación para lograr una meta”

– Warren Bennis

¿Qué duda cabe? A todo el mundo le gustaría conseguir una motivación extraordinaria y tener la capacidad de mantenerla indefinidamente. Muy probablemente esa sería la forma mejor y más directa de conseguir todo lo que queremos y además disfrutando del proceso.

Por otra parte, la realidad es que en un alto porcentaje la motivación explosiva, cuando llega, lo hace como una estrella fugaz en una noche de agosto.

¿Y cómo hacer para que esa brillante chispa de luz se convierta en la constante luz del sol en verano?

Existen 2 factores absolutamente determinantes a la hora de mantener unos excelentes niveles de motivación.

  • EL TIEMPO

Con tiempo nos referimos al período temporal de trabajo que se necesita para conseguir un resultado. La relación entre tiempo y motivación es fácil de definir. Es simplemente una relación inversamente proporcional. A más tiempo entre hoy y la consecución del fin, menos motivación. Cuanto más lejos está el objetivo, más cuesta mantener la motivación.

  • EL CONTROL

El control en sí mismo no es tan importante como la sensación de control.

Es aquí donde entra en juego la teoría del 51%. A partir de este porcentaje es donde el resultado final depende por entero de nosotros. Si el 49% depende de ti puedes trabajar mucho, esforzarte al máximo y aún así no conseguir tu meta. En cambio, si sientes y crees firmemente que el 51% es tuyo, ya no hay excusas para no poner a trabajar tu mejor versión. Tu actitud y tu motivación cambian por completo, dan un salto exponencial cuando sabes que algo sólo depende de ti. Obviamente, el 51% es una metáfora, no un dato objetivo. Es ese punto en el que estás absolutamente seguro de que puedes conseguir algo.

Podemos definir un espacio continuo en cuanto al control, desde el punto en el que no podemos hacer absolutamente nada por influir en el resultado hasta el punto en el que el 100% del resultado es controlable.

51%

Estos 2 ejemplos son muy claros. Si va a llover o no es totalmente independiente de lo que hagamos. En cambio, leer un libro depende completa y únicamente de nosotros.

A lo largo de la zona central es donde se encuentra lo interesante y en donde realmente se puede hacer un trabajo fructífero.

Como hemos dicho anteriormente, el control no es tan importante como la sensación de control. La sensación de control es una cualidad interna con elementos psicológicos y emocionales que podemos trabajar y tiene mucho que ver con nuestra ACTITUD.

            Podemos distinguir entre dos enfoques en relación al control:

  • Perspectiva externa: como norma general pensamos que nuestra vida, nuestra realidad, ha estado, está y estará definida por elementos externos a nuestra voluntad y que no podemos controlar, como por ejemplo: la situación económica, la genética o la suerte.
  • Perspectiva interna: creemos que hay influencias externas que no podemos controlar pero al mismo tiempo hay influencias internas, es decir, nuestra conducta, que de alguna manera puede influir en la configuración de nuestra propia realidad.

¿En cuál de las dos perspectivas piensas que es más fácil mantener la motivación?

Vale, tenemos claro que la perspectiva interna. Pero si somos más de perspectiva externa, ¿podemos hacer algo al respecto?

Tengo una buena noticia para ti: .

Volviendo a los dos factores claves para conseguir y mantener la motivación, tiempo y control, existe una herramienta, o un nuevo enfoque, que puede ayudarnos a gestionar dichos factores. Es el siguiente:

Enfócate en un programa de acción, no en una meta.

  • PASO 1. Definición de objetivos

Previamente hay que decir que lo primero es definir nuestras metas de manera clara y determinada. Os recomendamos la estrategia SMART de definición de objetivos.

  • PASO 2. Programa de acción

Una vez definida la meta el segundo paso es definir concretamente un programa de acción que esté relacionado con la meta final a conseguir. Se trata de conductas cotidianas pero relacionadas con nuestras metas a largo plazo. Estos dos primeros pasos son “teóricos”, y necesitan únicamente de un trabajo de reflexión y de concreción por escrito.

  • PASO 3. Ejecutar el programa de acción

El tercer y último paso es propiamente la fase práctica. Es donde empieza el trabajo real, el “manos a la obra”.

LAS CLAVES DEL PROGRAMA DE ACCIÓN

Para que sea realmente efectivo, nuestro programa de acción debe cumplir unas sencillas pautas:

  1. Tienen que ser acciones concretas y sencillas, aunque no necesariamente fáciles, de llevar a cabo.
  2. Tienen que completarse en un tiempo reducido. Esto dependerá de nuestro carácter, pero como norma general entre 30 minutos y 2 ó 3 horas.
  3. Tienen que repetirse periódicamente, idealmente cada día. Esto es crítico, puesto que lo que consigue las metas no son las acciones aisladas, sino los hábitos de conducta.
  4. La última pero muy importante, tiene que depender por completo de nosotros mismos.

 ¿Por qué es mejor enfocarse en un programa de acción que en una meta?

      1. Razones con respecto al tiempo.

Las acciones son conductas concretas realizadas a diario. Esto, contrariamente a lo que ocurre con los objetivos a largo plazo, nos da la posibilidad de obtener un feedback más inmediato, lo que ayuda a mantener despierta y activa nuestra motivación. Vemos y sentimos como cada día estamos un poco más cerca que el día anterior. Hemos conseguido un “mini-objetivo”. Un pequeño logro hoy mantiene más activa nuestra motivación que un gran logro dentro de 5 años.

      2. Razones con respecto al control.

Algo similar ocurre con respecto a la sensación de control. Completar nuestro trabajo diario nos hace generar una sensación de fortaleza, de autoestima y de control que va creciendo con el tiempo. Además, favorece nuestra concentración y disipa las dudas que pueden aparecer cuando se piensa demasiado en el largo plazo.

Rascacielos

“El rascacielos del gran éxito no se construye de la noche a la mañana, es el resultado de sumar muchos ladrillos de pequeños éxitos cotidianos”.