Certeza y Conducta

Certeza y Conducta

Lo que haces habla tan fuerte que no puedo escuchar lo que dices”


Me estoy esforzando, creo que mi plan es correcto, pero los resultados no llegan.

En ocasiones nos decimos esto. Hay muchos factores que pueden influir en la consecución de metas pero hay uno que está sin duda en el ranking de los más importantes:

LA CONDUCTA

Nuestra conducta en relación a la ejecución del plan de ataque para alcanzar el objetivo. Las acciones reales que llevamos a cabo, cuánto tiempo dedicamos a ellas, y sobre todo, con qué intensidad las realizamos.

No es lo mismo:

  1. Intentaré conseguir este objetivo.
  2. Conseguiré este objetivo.

En la segunda opción nos centramos en nosotros mismos y en llevar a cabo todo lo necesario, pagar el precio en términos de tiempos, esfuerzo, sacrificio, intensidad o renuncia a otras actividades. En la segunda opción sólo hay un destino final, llegar al objetivo.

En la primera opción hay varias alternativas, podemos intentar y conseguir o intentar y fracasar.

Elegir la primera o la segunda opción es clave porque afecta al enfoque que le damos a nuestro comportamiento. Cuando intentamos un objetivo hay incertidumbre sobre el resultado final, es decir, si lo conseguiremos o no.

En cambio, cuando estamos absolutamente determinados a alcanzar un objetivo, sólo hay una opción: conseguirlo. Y es esta certeza absoluta, incuestionable, la que te lanza con energía explosiva a ejecutar la estrategia y a cumplir el objetivo.

Así es, resumido, el proceso de influencia:

CREENCIA EN NUESTRA CAPACIDAD – CONFIANZA – CERTEZA EN ALCANZAR META – DETERMINACIÓN – ENERGÍA EXPLOSIVA – CONDUCTA DISCIPLINADA – RESULTADOS

Esta es la manera en la que las creencias afectan fuertemente a los resultados. Si un resultado está en contra de nuestras creencias más arraigadas (estén bien fundadas o no), nunca conseguiremos el resultado, nosotros mismos nos auto-sabotearemos.