A Palancas y Barrancas

A palancas y barrancas

          

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”


                                                              – Arquímedes de Siracusa

Cualquiera que se interese en temas relacionados con el desarrollo y el crecimiento personal está siempre a la búsqueda de nuevos descubrimientos que puedan aportar algo a la velocidad con la que se consiguen resultados

Conseguir los objetivos propuestos es siempre un motivo de satisfacción individual para uno mismo, pero hay que tener siempre en cuenta ese curioso elemento, el tiempo.

En este contexto, el de la mejora de la eficiencia, surge un concepto que ha sido utilizado desde tiempos remotos y en campos tan dispares aparentemente como la física, la ingeniería, la psicología, la dirección de empresas, la sociología o el marketing, por citar sólo algunos.

Ese concepto es el “Palanca” y ya en el siglo III a.C hubo un ser humano extraordinario llamado Arquímedes que lo usaba.

Una famosa teoría muy utilizada para explicar el concepto de palanca y sus efectos, basada en la observación de la realidad, ha sido el Principio de Pareto, o regla del 80 – 20, elaborada por el economista francés Vilfredo Pareto hace poco más de cien años. Muy simplificado, el Principio de Pareto dice que:

El 80% de los resultados son originados por el 20% de las acciones realizadas

Es éste un principio general y como tal, siempre hay excepciones, pero se cumple en un buen número de ocasiones, los ejemplos son abundantes:

  • 20% de los productos de una empresa consiguen el 80% de sus ingresos.
  • 20% de alimentos que ingerimos cada día llevan el 80% de las calorías totales diarias.
  • 20% del tiempo dedicado a un proyecto consigue el 80% de los resultados.

De la teoría anterior podemos extraer una enseñanza importantísima que constituye la esencia del Principio de Palanca:

Hay unas pocas causas cuyos efectos son muchisimo más grandes que los del resto de causas.

    

Las implicaciones de este principio pueden llegar a ser espectaculares, principalmente las podemos resumir en tres:

  • CONCENTRACIÓN DEL FOCO

Cuando se descubren los puntos de apalancamiento, uno puede concentrar toda su energía y tiempo en ese tipo de acciones, lo que conlleva una potenciación extra de los resultados al evitar distracciones improductivas, la pérdida de tiempo y el desgaste que traen consigo las acciones de bajo apalancamiento.

  • ACELERACIÓN DE RESULTADOS

Por la misma definición de palanca y por su efecto potenciador de resultados, observaremos que nuestras metas son alcanzadas mucho más rápido que realizando acciones de bajo apalancamiento. Esto tiene como efecto secundario un aumento extra de la motivación.

  • ECONOMÍA DE MEDIOS

Esta es sin duda la característica más relevante e interesante del Principio de Palanca. Con relativamente poco tiempo y esfuerzo podemos conseguir altos niveles de rendimiento, ya que los mejores resultados no provienen de esfuerzos titánicos sino de pequeños actos bien dirigidos.

¿Y cuál es el pero de todo esto?

Seguro que ya lo has adivinado. La única parte un poco más complicada de todo el proceso está en el inicio, y es:

Encontrar la Palanca

En realidad es sólo algo complicado cuando nunca anteriormente hemos intentado ver la realidad desde esta perspectiva. Esta es una habilidad común, es decir, que se mejora con la práctica. Sólo hay que reflexionar en cada situación sobre dónde están los puntos de apalancamiento. A veces esos puntos son obvios, otras no tanto. Por ejemplo:

Si queremos perder peso, ¿dónde podría estar la palanca?

¿Ponernos a dieta?

Seguir un nuevo régimen alimenticio podría ser una palanca obvia, pero si miramos más de cerca el asunto quizá no sea así. Hacer dieta sin cambiar nada adicional en nuestra rutina diaria quizá sea demasiado difícil, requiere de mucha fuerza de voluntad y autodisciplina. Por otra parte, está demostrado que reducir calorías tiene un efecto de ralentización del metabolismo, lo que a la larga nos hace quemar menos calorías y cada vez perdemos menos peso. Bien mirado parece que hacer sólo dieta no es una buena palanca.

¿Y hacer ejercicio, qué?

Hacer ejercicio

Empezar una modesta rutina de ejercicio, bien enfocada quizá sí sería una palanca. ¿Por qué?

El esfuerzo inicial debería ser modesto y empezar desde un nivel de exigencia muy bajo, bastaría con caminar unos minutos diarios, para ir incrementándolo progresivamente. Nadie quiere hacer deporte cuando tiene tantas agujetas que no se puede levantar del sillón.

4 razones por las que hacer ejercicio es una palanca para bajar de peso:

  • Se puede empezar con poco tiempo y esfuerzo al principio.
  • El ejercicio liberan endorfinas que rebajan los niveles de ansiedad, haciendo más fácil seguir la necesaria dieta saludable.
  • El ejercicio, bien enfocado, puede ser fuente de diversión, sobre todo si lo hacemos en compañía.
  • Al hacer ejercicio incrementamos nuestro gasto calórico y aceleramos el ritmo metabólico.

Ejemplos como el anterior puede haber muchos en la vida cotidiana de cada uno de nosotros.

La clave está en empezar a observar y analizar las consecuencias potenciales de cada acción con respecto a nuestro objetivo, y esto es una habilidad que se perfecciona con el tiempo. Vale la pena porque los beneficios son infinitos.